jueves, 1 de julio de 2010

El verano


Hoy me ha despertado la luz que entra por la ventana y he pensado a pesar de los días que han pasado que es verano, intenté explorar un poco más la cama pero al final he durado muy poco. Hace muchos años esto era de otra forma, hace muchos años cuando mis únicas preocupaciones eran escolares frente a los miles de pajaritos de colores que tenía en la cabeza, me quedaba un ratito más con la almohada encima de la cara. Por un pequeño espacio miraba como Alicia hacía su cama, siempre era más rápida que yo, escuchaba quienes estaban levantados y también escuchaba la tele, por lo que seguramente era Igor quien estaba en el salón. El caso era que por fin era verano, nos esperaban días de playa, algún que otro día de monte, pero los días de playa eran los favoritos, jugar en el agua, en la arena con los playmobil, coger sol y sobre todo las ensaladas de arroz que preparaba Mamá, las arepas, los refrescos, el gazpacho, qué alegría. Aunque lo más pesado era el trayecto de casa hasta la playa, porque íbamos todos juntos, literalmente todos juntos, como buena familia numerosa. Los tres pequeños encima de los tres mayores, uno encima del otro. Igor disfrutaba mucho el verano, le encantaban las vacaciones escolares. A pesar de esto algún día que Mamá no estaba, aunque fuera verano estaban los mayores por lo que había que portarse bien para evitar precisamente sus funciones de mayores, pocas veces lo logramos. Pero teníamos esa "libertad" que tienen los niños en verano, no teníamos un horario tan estricto para ir a dormir, también teníamos que hacer las tareas de casa y podíamos salir a la calle para jugar con los vecinos hasta una hora prudente, entonces Mamá se asomaba a la ventana y anunciaba el momento de subir a casa. Sin embargo, había un detalle del que no nos librábamos por mucho que fuera verano y por mucho calor que hiciera, no había una hora fija pero casi siempre era por las tardes y Mamá no lo dejaba pasar hasta que se aseguraba de que habíamos cumplido con él: el cuaderno de verano de santillana.

pd: todavía hoy puede ser que tenga en mi cabeza varios pajaritos de colores, ¡¡¡ya lo digo yo que los conozco!!!

4 comentarios:

  1. espero que este comentario aparezca, Sandra también te escribio algo pero no aparece.
    Recuerdo esas ensaladas de arroz, buenisimas, y todos en el coche, es curioso ante se hacían cada cosa, seis personas en la parte trasera de un mini coche se dice pronto, jaja hazlo ahora. Y el gazpacho brutal de bueno y que comelones solo duraba ese día, te mando besos, y felicitarte por esta gran idea. Tqm.

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  2. ...y ahora todos los niños apuntados a hacer "extras" en verano, que si clases de inglés, que si natación, equitación, anda, anda, en donde se encuentre el ambiente familiar y las disputas entre hermanos, que se quite todo lo demás.
    Gran labor la de vuestra madre, sobre todo en verano, aguantar a los seis "gamberros", jajaja.
    Me sigue gustando esta idea que has tenido, eres más "ideosa".
    Besitos grandes a los seis.

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  3. Me acuerdo de esos veranos, era tan bonito, te acuerdas cuando alguno de nosotros iba a comprar unos polos de hielo que nos encantaba sobre todo a MAMA y nos sentábamos en la sala con nuestros polos,cuantos recuerdos, yo también te digo que buena idea has tenido, tqm.

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  4. Holaaa, la verdad que sí, ahora creo que lo más justo es que los tres pequeños vayan en el coche y los tres mayores en guagua, jejejeje. Te diré que a mí el gazpacho me parecía supercomplicado hasta el día que Mamá me enseñó y verdad también lo que dices, en casa el gazpacho duraba un día y si tenías suerte llegabas a un vaso de noche. Sandra!!! cómo que no te acuerdas de historias, pues que sepas que yo no me acordaba de ese detalle y es verdad que nos sentábamos en la sala, poco a poco salen cosas. Rosi tienes toda la razón, a veces cuando dicen en la tele "el ritmo de vida que llevamos", muchas veces pienso que es el ritmo que queremos llevar porque fíjate qué fácil era antes y ahora que lo leo tu comentario, no sé si en la cualidades de Mamá puse que tenía mucha paciencia, porque la tenía y es verdad que a veces éramos un poco gamberros, pero qué bien lo pasamos. Ya contaré alguna gamberrada, jejeje. Me alegro mucho de que esto les guste, creo que es bueno para todos, un beso a los tres, los quiero mucho.

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