Hoy es un día muy especial, hoy es el cumpleaños de Janet, la segunda hija de Sandra. Hoy hace once o doce años, esperaremos a que Sandra lo confirme, que Janet es una más de la familia. Yo descubrí mi instinto maternal muy pronto, aunque de esto hablaré más adelante, la historia de hoy está dedicada a la cumpleañera. Janet era una niña preciosa, con los ojos negros, el pelo rizado, la cabecita redonda, la naríz de Rafa y muy risueña como Gladys. A mí me encantaba cogerla cuando Sandra terminaba de darle el biberón y dormirla en el sillón de la sala. Mamá quería mucho a Gladys y también a Janet, si fue una mujer que con seis hijos fue una madre muy buena, con Gladys y Janet fue una gran abuela. Con el paso del tiempo la cuchi (que era así como la llamábamos) era una niña muy inquieta, hasta que un día Sandra le explicó a Mamá, que el pediatra había dicho que era una niña hiperactiva, a partir de ese momento entendimos todos por qué Janet era así. Cuando Sandra venía a casa, Mamá siempre nos avisaba, entonces todo lo que hubiera en la sala que fuera frágil, lo escondíamos. Aquella niña era como un torbellino, no paraba ni un segundo. Pero recuerdo aquel día, un día cuando llegué a la sala, encontré a Janet sentada en el sillón con su carita triste. Le pregunté qué hacía allí, ella me miró y con su carita pequeña me dijo "estoy abuyía". Me sorprendió mucho que una niña pequeña pudiera aburrirse, pero pronto comprendí que tal vez echara de menos aquellos detallitos que tanto llamaban su atención, todo lo que estaba guardado. Se me ocurrió una idea y sentándome a su lado le pregunté "¿tú quieres jugar al castillo encantado?", a Janet se le abrieron los ojos y con una sonrisa enorme me dijo que sí. Llamé a Gladys y le expliqué el juego para que jugara con nosotras, así que estuvimos horas paseando por toda la casa, debajo de la mesa, detrás del sillón, pegadas a la pared, escondidas detrás de las sillas...ellas se lo pasaron muy bien, cuando pasábamos delante del sillón en el que estaban Sandra y Mamá hablando, yo decía "¡cuidado! y vamos rápido, que ahí están las brujas" y en algún momento una de las dos o las dos nos miraban y nos picaban el ojo o hacían su papel de brujas, entonces nosotras tres que íbamos gateando íbamos más deprisa y ellas lo hacían con aquella risa infantil. Yo también lo pasaba muy bien, eso sí cuando llegaba la noche y me acostaba, estaba agotada.
Hoy Janet es una niña grande, se parece mucho a Rafa, es muy guapa, con su pelo rizado, sus pecas y sus ojitos negros, es algo tímida pero sigue siendo una niña muy risueña. Y cuando tiene confianza, que para eso no tarda mucho, sigue siendo un torbellino que no para. Quiere mucho a Igor, tal vez porque ella tiene como su tío ese punto de gamberrete, pero en chica, sí que lo tiene.
Aquella noche dormían en el cuarto de las chicas, en la misma cama Gladys y Janet juntas, Sandra las había bañado y les había dado la cena, así que era hora de irse "a mumú". Después de un rato, me di cuenta que todavía estaban despiertas y lo supe porque escuché al pasar cerca de la puerta, la risa de Gladys. No le di más importancia hasta que vi que aquella risa iba a más...entonces preguntándome qué estarían haciendo entré con silencio y las observé desde la puerta, Janet miraba algo en la pared y Gladys miraba lo mismo pero a veces hundía la cara en la almohada para reírse sin parar. Encendí la luz y les pregunté qué estaban haciendo, Gladys siguió en la almohada y Janet me miró con esa cara con la que intenta decir "no he hecho nada, pero es mejor que no lo veas", enseguida algo de la pared llamó mi atención y cuando miré lo mismo que miraban ellas dos comprendí la fiesta que tenían aquella noche...me encontré en la pared unos moquitos a los que solo les faltaba el nombre de janet, con su pelo rizado, había muchos, miré a Janet muy seria y enseguida se tapó la boca y empezó a reirse acompañando a su hermana. Yo tenía que hacer un papel de tía y además en aquel momento de tía seria, así que me mantuve seria y le dije "Janet, esto es una cochinada y no se hace, voy a salir del cuarto y cuando entre, voy a mirar la pared y quiero que esté limpia, ¿vale Janet?"...Janet que estaba ya más seria escuchó todo aquello sin reírse, Gladys también dejó de reírse, después la que se reía fuera del cuarto era yo, esperé un ratito y escuché como Gladys le decía "quita los mocos que Esther va a venir otra vez". Cuando entré los trofeos de Janet habían desaparecido de la pared, les pregunté "¿se van a portar bien?" y me dijeron las dos que sí, con una cara cada una de no romper un plato...cuando salí volvieron a su fiesta pero sin hacer ninguna gamberrada.
Así era Janet. Hoy quiero que sepas Janet, que tus tíos y yo te queremos mucho y espero que haya sido un día muy especial para ti, que te hayas divertido mucho y que te haya gustado esta historia. Un abrazo enorme.
pd: ¿Sandra tú sabes por qué el nombre de cuchi, te acuerdas? porque yo no.
pd: mmmmm...¿o tal vez trece?.
pd: mmmmm...¿o tal vez trece?.
