martes, 29 de junio de 2010

El primer juego


Aquel tablero cuadrado con cuatro colores, rojo, azul, verde y amarillo por el que había que mover fichas y tirar dados, fue el primer juego de mesa que despertó toda mi curiosidad. Observaba una y otra vez hasta convencerme de que ya sabía jugar, entonces exclamaba "¡quiero jugar!", no podía ser tan difícil, tirar el dado y mover las fichas...esperando mi turno no me quedaba más remedio que seguir observando, porque aquel tablero lo dominaban los mayores y además todo mi convencimiento duraba poco cuando Iván, con mucha paciencia, me decía "esther no sabes jugar". Con el paso del tiempo aprendí a jugar, ya estaba preparada para elegir color, que siempre ha sido el verde y jugar. Jugar,  perder y ganar, aunque yo siempre quería ganar. No llevaba muy bien perder. Cuando los pequeños aprendimos a jugar, jugábamos con frecuencia, recuerdo hacerlo sobre todo con Paco e Iván, me resultaba difícil ganarles. Cuánto más me costaba, más aprendía. Poco a poco fui estableciendo mi propia estrategia, la cual me ha dado buenos resultados, así fui dominando el tablero y todas sus casillas. Ahora que pienso en él, que ha sido testigo de muchas noches y tardes de veranos, también de inviernos, de enfados, de nervios, de momentos tensos y divertidos, de diferentes manos, diferentes jugadas y seguramente alguna que otra apuesta. Hoy en día hay muchos juegos de mesa, pero creo que este en particular no debería faltar, es un clásico y yo siempre estaré preparada para la mejor jugada de parchís, ¿quieres jugar?.

pd: ¿ya sabes cuál es mi estrategia?

El comienzo

Seis hermanos y mil historias es un blog de contenido familiar, por lo que lo hace un poco especial ya que las personas que conocen esas historias son mis hermanos. En una familia con tres chicas y tres chicos, hay mil historias que contar y dado que somos de naturaleza sensibles y con facilidad para recordar, los post que aquí publique siempre estarán dedicados a ellos y otros familiares. Entre esas mil historias intentaré escoger las más divertidas y emotivas, con el fin  no sólo de entretener sino además de mantener ese algo especial que dicen los de fuera sobre nuestra familia, y hacer memoria de aquellos maravillosos años en fechas señaladas o simplemente cuando nos apetezca desconectar. A partir de ahora sólo puedo hacer una presentación formal y todo lo demás está por llegar, así que siempre se aceptarán sugerencias para la creación de historias.  

Mis padres: Ysora y Jaime. A la hora de hablar de mis padres hay un hecho que a todos nos ha marcado mucho, la muerte de mi madre. Han pasado ya seis años, murió de cáncer. Aunque la muerte es algo para lo que nunca estamos preparados, habremos escuchado que forma parte de la vida y si la vida es un continuo aprendizaje, la muerte es su compañera de la que también se aprende muchas cosas. Si tuviera que destacar un "aspecto positivo" después de este hecho, es la unión que hay entre mis hermanos, lo cual a mi madre le daría mucha alegría. La visión que tengo de mis padres es la de dos personas totalmente opuestas, mi madre siempre fue una mujer alegre, optimista, luchadora, sociable, educada, inteligente, comprensiva, sensible, impulsiva, cariñosa, respetuosa, trabajadora, familiar y con buen sentido del humor. Mi padre es un hombre pesimista, inteligente, solitario, frío, observador, perfeccionista, reservado, poco familiar y un tanto rebelde. Seguramente podría decir más cualidades pero he decidido destacar las principales. 

Seis hermanos:  en este orden Sandra, Iván, Alicia, Francisco, Esther e Igor. Dos mellizos, Francisco y Esther. En mi casa mi madre cuando hablaba de nosotros nos dividía en dos grupos, los mayores (Sandra, Iván y Alicia) y los pequeños (Francisco, Esther e Igor). La relación que hubo entre nosotros siendo niños no fue mala,  como en todas las familias han habido momentos buenos y malos, pero hoy en día la relación que tenemos es muy buena y también muy bonita. Hay una persona que tiene mucha influencia sobre todos nosotros, en algunos más que otros, pero para todos es alguien muy importante y por la que sentimos tanto cariño y amor, como lo sentimos aún por mi madre, mi tía (materna) Rosi.
Rosi es una mujer tan especial como su hermana Ysora, con una personalidad muy marcada y de ahí un carácter fuerte, cariñosa, sociable, positiva, con mucho carisma, inteligente, atrevida, inconformista, sincera, directa, divertida y el mismo sentido del humor. La relación que tenemos con ella podría ser muy bonita sino fuera por la distancia, ya que Rosi vive en Barcelona, mis hermanos en Tenerife y yo vivo en Madrid, pero esa distancia no la convierte en una relación fría y eso se nota cuando hemos coincidido todos.


A la hora de describir a mis hermanos puedo hacerlo de forma general ya que hay cualidades que tenemos en común, por supuesto, lo haré con mucha humildad, pero también es necesario aclarar a estas alturas que "no tenemos abuelas". Son de naturaleza noble y de cierta bondad, inteligentes, trabajadores, cariñosos, risueños, educados, alegres, impulsivos, divertidos, soñadores...y podría seguir, pero a grandes rasgos, creo que con estos es suficiente, lógicamente hay defectos pero cada uno conoce los suyos. Mi madre me decía que por esa rebeldía que tiene mi padre, nosotros también lo somos aunque sólo un poquito. Y también me decía algo que a lo largo de los años he comprobado que para cualquier momento y para cualquier relación es fundamental, es saber estar. Y esa es una de tanta lecciones que nos dio mi madre y que nos ha formado como (buenas) personas. Después de esta breve introducción, ¡bienvenidos y bienvenidas!